La insólita historia del joven que defecó tan podrido en un Boeing que tuvieron que retornar

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En la vida pasamos buenos y malos días, pero incluso en los peores, cuando pienses que has tocado fondo, trata de recordar este artículo. Ten en cuenta que el fondo puede ser lodoso y hundirte aún más. Si no, pregúntenle al culpable de esta historia. Ocurrió en el aeropuerto de Heathrow hace aproximadamente dos años.

Tratarémos de ser lo más exactos con la historia sucedida una mañana de 2015, pero procurando no ser tan asquerosos. A todos nos ha sucedido algún episodio desagradable con la mierda de otras personas.

Sea en sitios públicos como trenes, bares o gasolineras o en uno en donde probablemente conoces a la mayoría de las personas como en una fiesta, es probable que una u otra vez te hayas encontrado con el desagradable rastro dejado por un usuario descuidado. Pero, ¿en un avión? ¿En un 747?

El hecho en sí mismo ya es escandaloso; sin embargo, días después se supieron cosas que hacían que la historia erizara los pelos. El muchacho no solamente lo hizo en el inodoro, sino que sus heces llegaron a manchar hasta las paredes del baño. ¿Acaso fue un acto premeditado? ¿En qué se basaron para dar la vuelta al avión?

El avión olía a podrido

La mañana del jueves, la empresa British Airways cubriría la ruta Londres-Dubai, un vuelo de 7 horas que salió sin contratiempos. El Boeing 747 tenía todas las sillas ocupadas; el avión estaba lleno.

Las víctimas de este incidente cuentan que el episodio sucedió aproximadamente a los 10 minutos de que la nave alcanzara la velocidad crucero.

Nervioso, un muchacho se dirigió hacia la parte trasera del avión buscando los baños que estuvieran más alejados del público en general. Pasado un tiempo decide salir y apenas abrió la puerta, se desencadenó el desastre.

Los pasajeros de los puestos finales fueron los primeros en notar que algo marchaba mal. De inmediato empezaron a cruzar miradas.

Al principio las miradas eran de complicidad, pero luego se volvieron acusadoras por lo que inmediatamente llamaron a las azafatas. Al llegar al sitio, instantáneamente se percataron del nauseabundo olor que salía de aquel baño.

Una auxiliar de vuelo tuvo la mala fortuna de ser quien abriera la puerta y verificara la catástrofe. Al instante cerró la puerta y dejó a un compañero vigilando la puerta para evitar que alguien entrara a ese campo minado.

La chica se dirigió a la cabina de mando. El capitán debió ser informado de lo sucedido puesto que nunca antes había ocurrido algo parecido.

Al enterarse, el capitán decidió esperar un tiempo prudencial para ver la evolución de la situación. Pero no había nada que hacer. El chico había hecho tal desastre de heces, que ni el avión ni su personal estaban preparados para ello.

El personal, en un intento de mejorar las cosas, sólo logró que fuera peor. Lo más grave es que el terrible olor ya se estaba esparciendo por todo el avión.

De vuelta a casa

El político conservador británico Abhishek Sachdev era uno de los pasajeros del vuelo y describió a través de su cuenta Twitter lo sucedido: “¡Insano! Nuestro vuelo de BA a Dubai volvió a Heathrow debido a una mal oliente caca en el baño! 15 horas hasta el próximo vuelo.”
Abhishek recordó que, al poco tiempo, el capitán llamó a reunión a todos sus auxiliares de vuelo. Eso parecía no ser una buena noticia. A los diez minutos, según cuenta Sachdev, el capitán se dirige a los pasajeros con el siguiente mensaje:

“Muchos habrán notado que hay un olor bastante desagradable que viene de uno de los baños. Se trata de excrementos fecales líquidos. Debemos regresar por motivos de seguridad.”

Seguramente ahora mismo te preguntarás por qué un avión de estas dimensiones no está preparado para este tipo de situaciones.

Según declaró posteriormente la aerolínea, la cabina de vuelo, al permanecer presurizada, es vulnerable a este tipo de eventos y podría poner en riesgo la salud y seguridad de los pasajeros y de la tripulación. Hay que tomar en cuenta que, probablemente, el 50% del aire se estará reciclando y limpiando.

En fin, esta es la historia de cómo un Boeing 747 de British Airways, por primera vez, tuvo que regresar debido al excremento esparcido por un pasajero. Alguien del que, por obvias razones, nunca se reveló el nombre.

Ese mismo día, la aerolínea envió un comunicado explicando lo sucedido y decía que: “Se tomó la decisión de regresar por la seguridad y la comodidad de nuestros clientes a bordo. Lamentamos mucho la incomodidad que les pueda haber causado. Les proporcionamos alojamiento en el hotel y reprogramaremos el vuelo para partir el día siguiente.”

Probablemente, en la misiva olvidaron un último consejo: no olvide ir al baño antes de subirse al avión… las mascarillas de oxígeno son para otra cosa.